Masa artesanal con fermentación lenta, ingredientes frescos de Italia y España, y el alma de Nápoles en cada bocado.
Giuseppe e Irene abrieron el local en mayo de 2025, después de 8 años recorriendo España con un food truck: un auténtico camión de 8 metros equipado con horno napolitano. De ahí nace el nombre «In Viaggio» (en viaje), porque llevábamos la mejor pizza napolitana a festivales de todo el país.
Con la llegada del covid tuvimos que dejar de viajar, pero no dejamos de hacer pizzas. Nos instalamos con el camión en distintos rincones de Mojácar — campings, cortijos… — para seguir trabajando al menos en verano. Así nos conoció y nos apreció la gente de aquí y de toda la comarca almeriense.
Empezó robando el oficio con los ojos, como se dice en Italia, hasta que un día le dejaron solo para sacarse las castañas del fuego: lo hizo tan bien que se convirtió en un pizzero con todas las letras.
Peppe comenzó con 18 años en Campobasso (Molise, Italia), una ciudad entre Nápoles y Roma con una gastronomía profundamente ligada a los productos de la tierra. Hoy, tras 22 años y un sinfín de pizzerías en Italia y España, es un auténtico chef de la pizza y maestro de las fermentaciones.
Conocido por su creatividad e inventiva: ¡déjate sorprender con una «pizza del pizzero» y no te arrepentirás!
Ingredientes sencillos y de calidad. Expresión de la tradición mediterránea más profunda — agua, harina, levadura y aceite — que se unen para dar vida a una excelencia gastronómica celebrada y consumida en todo el mundo.
Los primeros pasos de la pizza se remontan a la prehistoria, concretamente al Neolítico, cuando con la agricultura comenzaron a cocinarse masas de cereales sobre piedra. Los griegos preparaban pitas —un pan plano con cebolla y ajo— y el rey persa Darío el Grande elaboraba pan relleno de queso y dátiles.
La creación oficial de la pizza se remonta a junio de 1889, cuando Raffaele Esposito la preparó en honor a la reina Margarita de Saboya. Escogió ingredientes cuyos colores coincidían con los de la bandera italiana: tomate, mozzarella y albahaca. Desde entonces, la pizza dejó de ser un fenómeno local para convertirse en un éxito mundial.
El arte del pizzaiuolo napolitano es Patrimonio de la Humanidad. La pizza napolitana — tierna, fragante y con su característico borde inflado — es uno de los símbolos inconfundibles de la cocina italiana, capaz de conquistar los paladares de todo el planeta.
Nuestra masa, totalmente artesanal, se prepara cada día para utilizarse al siguiente, con una receta especial fruto de la experiencia de Giuseppe.
La mezcla combina harinas blancas e integrales molidas a piedra, ecológicas, germinados, masa madre… ¡No podemos desvelar todos los secretos! El amasado es indirecto: primero se elabora un prefermento y después se finaliza la masa, lo que mejora su sabor, aroma, estructura y digestibilidad gracias a la larga maduración.
Mezcla de harinas blancas e integrales molidas a piedra, ecológicas y de origen zamorano.
Prefermento + maduración de 24 h para el mejor sabor, aroma y digestibilidad.
Mozzarella, 'nduja, friarielli… importados directamente de Italia.
Verduras frescas, harina zamorana, jamón serrano. Lo mejor de aquí.
Ingredientes frescos, tradición napolitana y la creatividad de Peppe en cada plato.
Establecimiento con información disponible sobre alérgenos e intolerancias alimentarias. Soliciten información a nuestro personal.
Nuestra idea siempre ha sido traer a España los sabores auténticos de nuestra tierra, la restauración tal como se hace allí. Queremos ofrecer a nuestros clientes una verdadera experiencia de un restaurante-pizzería del sur de Italia.
En lugar de adaptarnos al gusto internacional, apostamos por los platos que han hecho la cocina italiana famosa en todo el mundo.
— Giuseppe e Irene